martes, 9 de marzo de 2010

202.- “Cumple con la gratitud del peregrino, no olvidar nunca la fuente que apagó su sed, la palmera que le brindó frescor y sombra, y el dulce oasis donde vio abrirse un horizonte a su esperanza”

Autor: Ricardo Palma Soriano. No es el primer post, ni tampoco será el último, que dedique al sentimiento de gratitud. Para mí resulta compañera indispensable y ya he dicho en alguna ocasión que, probablemente, no se encuentre palabra en el diccionario capaz de acariciar más que "gracias".

Sentir agradecimiento sincero hacía alguien que nos ha hecho un determinado favor, que nos ha ayudado en un instante de necesidad o que nos presta oídos a nuestros desvelos, nos regala alientos para nuestros retos o nos provee de buen consejo para nuestros problemas, denota, sobre todo, hombría de bien. Olvidarlo, implica todo lo contrario.

Hay escépticos que defienden que si necesitas que alguien te eche una mano, encontrarás la tuya al final de tu brazo. Son los eternos descreídos que desconfían del hecho de que, en el mundo real, exista gente con suficiente corazón para ayudar. También, hay personas ‘escaldadas’ que en su día brindaron apoyo y fueron respondidos con alevosa ingratitud y, a partir de ahí, se juraron que jamás volverían a caer en la tentación de socorrer a nadie.

Y, por supuesto, acertar con el momento es también sumamente importante. No basta sólo con agradecer la ayuda, sino que hay que hacerlo en el instante preciso y sin postergación. “Sentir gratitud y no expresarla, es como envolver un regalo y no darlo.” De nada, créeme, sirve agradecer un favor pasado el tiempo. La gratitud es instantánea, o no lo es, porque después pierde todo sentido y oportunidad. Estar dándole vueltas a plantearse si se deben de dar o no unas gracias, evidencia, claramente, no ser conscientes de estar recibiendo un favor.

Y por último, y no menos sustancial: autenticidad. Nunca empleemos la gratitud como un formulismo social. Si debemos mostrar gratitud hay que hacerlo desde y con el alma, no de manera automática o como fórmula de cortesía. Se notará y nadie, entiendo, quiere que le den las gracias solo porque está en un guión o forma parte de un convencionalismo social.

Os dejo, para terminar, esta larga, pero brillante frase de Albert Schweitzer: “Educarnos en el sentimiento de gratitud significa buscar y valorar la gentileza que se encuentra detrás de las acciones que nos benefician. Nada de lo que se hace en nuestro favor ocurre porque así tenga que ser: todo se origina en la voluntad positiva que se dirige a nosotros. Acostúmbrense siempre a expresar agradecimiento con sus palabras y acciones.”

Reflexión final: “La gratitud es la memoria del corazón”. Podemos olvidar las llaves, el encargo, la hora de la cita. La melodía de una canción, podemos olvidar, hasta si me apuras, si es de noche o si es de día, pero nunca olvidemos un favor.

*Mercedes Sosa pinchando sobre la frase de hoy.

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