viernes, 14 de mayo de 2010

258.- "Carpe diem. Vive el momento"

Abrimos de nuevo nuestra sala de cine para rescatar una de esas películas memorables que nos enseñan tantas cosas como queramos aprender. (...) ¿Qué murmuras entre dientes?, preguntó el Hada con acento de disgusto. Decía...-balbuceó el muñeco a media voz- que ahora ya me parece algo tarde para ir a la escuela. No, señor. Para instruirse y aprender, nunca es tarde. ("Pinocho" Carlo Collodi)

Otoño de 1959. Comienza un nuevo año lectivo en la Academia Welton, una escuela aislada y tradicional situada en las tranquilas montañas de Vermont. Este año siete estudiantes conocerán a un profesor cuyas ideas sobre la vida les inspirarán para emprender la búsqueda de sus pasiones individuales. Para explorar nuevos horizontes y descubrir la agitación de un mundo más allá del estricto plan de estudios de Welton. Desafiando a las autoridades escolares, y a los severos padres de los alumnos, el profesor John Keating será para ellos algo más que un simple instructor. Será la inspiración que haga de sus vidas algo extraordinario.

Esta es, en esencia, la sinopsis de la película “El club de los poetas muertos”, protagonizada por Robin Willians. Nos hemos quedado con el eterno “Carpe diem” como frase del día, aunque podríamos haber escogido otras muchas citas que sobresalen igualmente en su esplendoroso guión.

"Coged las rosas mientras podáis,
veloz el tiempo vuela.
La misma flor que hoy admiráis,
mañana estará muerta."

"No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (...). Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería... son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos."

Reflexión final: mételo en la cabeza: el día de hoy no se volverá a repetir jamás. Vive intensamente cada instante; lo que no significa alocadamente, sino mimando cada detalle, escuchando, aprendiendo, respirando.... Intentando realizar cada sueño positivo. Buscando el éxito y examinándote de la asignatura fundamental de la vida: el amor. Y, todo ello, para que un día no lamentes haber malgastado egoísta e inútilmente, tu capacidad de amar y de vivir.

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