jueves, 3 de junio de 2010

275.- "Quiero compartir con ustedes el secreto que me ha llevado a alcanzar todas mis metas: mi fuerza reside únicamente en mi tenacidad"

Autor: Louis Pasteur. No siempre podemos llegar a conocer el secreto que lleva hasta el éxito en la conquista de sus metas a las personas que finalmente lo logran. Sin embargo, hoy, a través de la frase de cabecera, alcanzamos a descubrir el de un personaje de enorme trascendencia tanto por sus descubrimientos, como por sus aportaciones al campo de las ciencias naturales: Louis Pasteur.

¡Menudo secreto!, exclamarán algunos. Pues amigos, no tendrá la pinta de un secreto, propiamente dicho, pero si que es una vacuna terriblemente eficaz para diluir parásitos como la pereza, la apatía, la falta de voluntad y el abandono temprano de nuestras metas, que nos impiden alcanzar, generalmente, la culminación de nuestros proyectos. ¿Te parece poca cosa?

“Si eso es un secreto para alcanzar el éxito, prefiero un camino más llano y menos esforzado”, pensaran los reticentes. Probar es su libertad, pero los atajos no son la mejor manera de alcanzar nada que tenga suficiente solidez y estabilidad. Atajar implica saltarse pasos que, de manera inevitable, hemos de conocer y de aprender y, para ello, se requiere tiempo (paciencia) y esfuerzo.

Y es que si alguien se plantea que la mejor forma de alcanzar su ambición es con la aplicación del mínimo trabajo y afrontando el más leve desgaste, cuando la meta ya alcanzada exija habilidades o capacidades que no hayamos tenido ocasión de asimilar, comprobaremos lo endeble de la situación y como lo conseguido desaparece tal cual llegó.

Entonces, y con ese criterio: ¿hay que rechazar las oportunidades que a veces se presentan en la vida de la forma más inesperada? Obviamente, no estoy diciendo eso. Lo que si afirmo, es que desde el minuto uno, y si por un quite del destino las conseguimos, tratemos de merecerlas y ser dignos de ellas. Para eso, y para tantas otras cosas, es básica la tenacidad que desvela la frase de hoy.

Discurso de Pasteur a los jóvenes científicos
"No os dejéis corromper por un escepticismo estéril y deprimente; no os desalentéis ante la tristeza de ciertas horas. Vivid en la serena paz de los laboratorios y las bibliotecas. Preguntaos: ¿Qué he hecho por instruirme? Hasta que llegue el día en que podáis sentir la íntima satisfacción de pensar en que de alguna manera habéis contribuido al progreso y bienestar de la humanidad".

Reflexión final: ser firme, porfiado y pertinaz en un propósito, es un camino (laborioso, esforzado, sinuoso), pero que siempre alcanza su fin.

En Instagram @frasesparacambiar