martes, 29 de junio de 2010

297.- “La empatía es la capacidad de pensar y sentir la vida interior de otra persona como si fuera la propia"

Autor: Heinz Kohut. Hace algunas semanas di con una noticia en la Red que relataba la angustia de una familia española endeudada más allá de su límite y que como consecuencia de ello, no podía afrontar el pago de la hipoteca de su vivienda. La situación descrita en la información era esencialmente dramática, aunque imagino que también bastante habitual en el contexto de crisis en el que nos encontramos.

Antes de nada, quiero aclarar que la familia del reportaje se hallaba en esa situación, fundamentalmente, por sus errores. Poseían una vivienda y se plantearon cambiar a una mayor sin valorar que los días de ‘vino y rosas’ siempre acaban por agotarse alguna vez.

Hasta ahí los hechos. Mala cabeza, mala gestión de los sueños y una inconsciente valoración del tren de vida que, en realidad y en razón a lo que ingresamos, debemos llevar.

Sin embargo, lo que más me llamó la atención fueron las decenas de comentarios espontáneos que inmediatamente surgieron en torno la noticia y en los que prácticamente sin conmiseración alguna, se flagelaba a dicha familia por haber querido vivir más allá de sus posibilidades.

Muchos de esos comentarios carecían de la más mínima compasión por la situación que atravesaban, y solo pretendían afearles la conducta, recriminándoles una y otra vez el haberse pasado de ‘listos’ al intentar conseguir algo que no se podían permitir.

No sé si todos los que escribían con tal saña habrán tenido la fortuna de no equivocarse nunca. Por mi parte, desde luego que muchas veces, pero lo mínimo que se puede esperar cuando cometes un error es una cierta comprensión, ya que nadie está libre de tomar una mala decisión en su vida.

Es lo que se llama empatía y que te permite identificarte con los sentimientos de otro y ponerte emocionalmente en su lugar y dejando claro que mostrarla no significa estar de acuerdo, sino, simplemente, tratar de entender los puntos de vista de los demás. En la noticia que leí: empatía 0.

Reflexión final: cuando cometemos un error creo que lo que menos que podemos desear es que se nos recuerde de forma lacerante lo estúpidos que hemos podido llegar a ser. Quizá contar con alguien que nos anime, en vez de alguien que nos reprenda, puede representar la diferencia entre el hundimiento definitivo y la salvación.

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