Autor: Rabindranath Tagore. “Ten mucho cuidado con el exceso de confianza”, se nos recomienda en forma de aviso. “No te confíes”, vuelven a insistirnos, para tratar de amortiguar el golpe de un posible fracaso. “Si tienes dudas, abstente”, nos aconsejan, y no los que nos quieren mal, que tanto da, sino los que nos quieren bien, lo cual ya resulta preocupante.
¿Habrá alguien a quien no le transmitan la popular advertencia? Quiero decir, ¿el más preparado de los humanos también tendrá alguien cerca que le lime la confianza excesiva?, pues pienso que sí, porque es un consejo no exclusivo para los objetivamente menos preparados, sino para todo ser humano que se proponga algo que comporte un cierto riesgo.
No estoy defendiendo que haya que ser tan extremadamente iluso como para pensar que sólo con la confianza es posible alcanzar todo lo que uno pretende, pero sí quiero pensar que es preferible un exceso de ella, a una total carencia.
Creer en nuestras posibilidades se antoja fundamental para resolver con bien cualquier apuesta que nos haga la vida o que hagamos a la vida. Tener muy claro cuáles son nuestras virtudes, saber explotarlas al máximo, aprender de nuestra flaquezas y puntos débiles para reforzarlas... todo esto contribuye a hacernos mejores. Y en el camino nos podremos equivocar, pero desde luego cuando ya nos estamos equivocando es no atreviéndonos o recelando de entrada, por temor a que después el resultado de nuestro empeño resulte negativo.
¿Qué sueño pretendes conseguir? ¿Tan difícil y tan colosal que te marea solo pensar en él? Bien, porque siempre hay que apuntar al cielo. Inténtalo en cualquier caso y, siguiendo el hilo de la frase de hoy, que el hecho de que ya exista un Placido Domingo o, en su día, un Pavarotti o, más allá, una María Callas o un Enrico Caruso, no te impida atreverte a 'cantar'.
Asumamos que nunca haremos lo que nos propongamos, sea lo que sea, de forma tan excelsa como los ‘primeros de la clase’, pero eso no implica que ni tan siquiera probemos, porque estoy seguro que con nuestro esfuerzo, nuestra pasión... y nuestra confianza, también somos capaces de hacer algo genuino e inimitable.
Reflexión final: la entrada de hoy es, sobre todo, para la gente que no se atreve a hacer (lo que sea) porque ya hay otros que lo hacen mejor. Que nadie se engañe, siempre encontraremos a alguien más preparado y más brillante pero, ¿y si el cantante principal se queda un día afónico? ¿Ese día no hay música en el mundo?
