viernes, 7 de octubre de 2011

539.- "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?...

... Y si la respuesta era "no" durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo"

Autor: Steve Jobs La frase de hoy la tengo grabada a fuego en mi mente, desde que supe quién era aquél visionario que nos vendía un nuevo futuro con cada uno de sus inventos. Me pareció siempre una frase afortunada y un compendio, constreñido y perfecto, de la actitud que hay que tomar ante la vida: vive, y hazlo hoy, porque el mañana no está garantizado.

No voy a glosar hoy la figura de Steve Jobs, al que ya dediqué una entrada hace algún tiempo. Seguro que habrá gente que lo haga con mayor conocimiento de causa y que pueda establecer mucho mejor que yo el impacto supremo que este hombre ha tenido en nuestra forma de entender y disfrutar de la tecnología en las últimas décadas.

Me parece honorable dedicarle unas líneas, eso sí, a alguien que representaba buena parte de los valores que trato de defender y promover en este blog: la creatividad, la imaginación, el esfuerzo, la superación de la adversidad, el talento, el coraje para seguir tu propio camino, la capacidad de reinventarse a sí mismo… y así podría seguir ad eternum.

El legado que deja es fabuloso y, por ello, su recuerdo ya indeleble. Su pensamiento es capaz de motivar lo suficiente, como para que sus palabras pasaran, casi de manera obligada, a formar parte del proyecto vital de cualquiera que pretenda vivir la vida al máximo de sus posibilidades...

"Tu tiempo es limitado, de modo que no lo malgastes viviendo la vida de alguien distinto. No quedes atrapado en el dogma, que es vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que los ruidos de las opiniones de los demás acallen tu propia voz interior. Y, lo que es más importante, ten el coraje para hacer lo que te dicen tu corazón y tu intuición."

"Ser el más rico del cementerio no es lo que más me importa... Acostarme por la noche y pensar que he hecho algo genial. Eso es lo que mas me importa."

"La única manera de hacer un gran trabajo es amar lo que hace. Si no ha encontrado todavía algo que ame, siga buscando. No se conforme. Al igual que los asuntos del corazón, sabrá cuando lo encuentre."

Hay una anécdota que ilustra como pocas, el amor por la perfección y la excelencia de Steve Jobs y que hace entender el porqué llevó a Apple a ser una de las mayores empresas del mundo.

La mañana del domingo 6 de enero de 2008, cuenta su amigo Vic Gundotra, estaba en la iglesia cuando mi móvil vibró. Tan discretamente como pude, comprobé el teléfono y vi que marcaba “Desconocido”. Preferí ignorarlo.

Después de la ceremonia, mientras iba hacia el coche con mi familia, comprobé los mensajes. El mensaje era de Steve Jobs. “Vic, ¿puedes llamarme a casa? tengo algo urgente que discutir”, decía.

Antes de llegar al coche devolví la llamada a Steve Jobs. Yo era responsable de todas las aplicaciones móviles en Google, y en ese puesto tenía trato frecuente con Steve. Era uno de los beneficios del trabajo.

“Hola Steve; soy Vic”, dije. “Siento no haber respondido antes tu llamada. Estaba en la iglesia y me apareció “llamante desconocido” así que no la cogí”.

Steve se rió. Dijo: “Vic, a no ser que la identificación de llamada diga “DIOS”, nunca debes coger una llamada en una iglesia”.

Me reí nervioso. Después de todo, aunque era normal para Steve llamar durante la semana enfadado con algo, era extraño llamarme un domingo y pedirme que le llamara a su casa. Me preguntaba qué sería tan importante.

“Mira, Vic, tenemos un problema urgente, uno que hay que resolver cuanto antes. Ya he asignado a alguien de mi equipo para ayudarte, y espero que puedas arreglar esto mañana”, dijo Steve.

“He estado viendo el logo de Google en el iPhone y no estoy contento con el icono. La segunda O en Google no tiene el gradiente de amarillo correcto. Está mal y voy a hacer que Greg lo arregle mañana. ¿Te parece bien?”

Por supuesto que me parecía bien. Unos minutos después en ese domingo recibí un email de Steve con el asunto “Ambulancia de icono”. El email me indicaba que trabajara con Greg Christie para arreglar el icono.

Desde que tenía 11 años y me enamoré de un Apple II, tengo docenas de historias para contar sobre los productos de Apple. Han sido parte de mi vida durante décadas. Incluso cuando trabajé 15 años para Bill Gates en Microsoft, tenía una enorme admiración por Steve y lo que Apple había producido.

Pero al final, cuando pienso en el liderazgo, la pasión y la atención al detalle, recuerdo esa llamada que recibí de Steve Jobs una mañana de un domingo de enero. Fue una lección que nunca olvidaré. Los CEOs deben preocuparse por los detalles. Incluso por los tonos de amarillo.

En Instagram @frasesparacambiar